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Historia

 El Teatro América es una de las obras de mayor interés arquitectónico de Ciudad de la Habana. Por su historia, y por su intensa vida cultural, se le reconoce hoy en día como uno de los Teatros más importantes del Espectáculo Musical en Cuba. 

Su impresionante belleza y su estado de conservación atraen por estos días el interés de especialistas, instituciones y estudiosos del Art Decó, estilo con el que fue  construido, y hacen detener la vista a transeúntes y visitantes. Abrió sus puertas por primera vez, el 29 de Marzo de 1941.

Fue diseñado por los arquitectos Fernando Martínez Campos y Pascual de Rojas, y forma parte de un complejo constructivo de grandes dimensiones, un ineludible hito visual de la Ciudad, ubicado en una de las calzadas principales, la de Galiano, de fuerte carácter comercial. El vestíbulo principal y demás salas de espera están decoradas sobriamente dentro de las líneas modernas del más estricto Art Decó.


En general acusa una marcada influencia norteamericana, a tono con la época de construcción. Hay en él, referencias evidentes al Rockefeller Center de Nueva York, y particularmente, el extraordinario interior del Teatro América, recuerda al del Radio City Music Hall.
           

Son de destacar también las soluciones interiores de circulación a partir de un rico juego de escaleras que parte del vestíbulo principal -con impresionante diseño de piso- para conducir a los distintos niveles, entre los que se destacan las salas de estar superiores, una para damas, con colores claros y delicados diseños, y otra para caballeros, de concepción recia y sobria, en la que sobresale la serie de bailarinas que danzan sobre un friso. 

                                                                                    

La sala de espectáculos, con una luz libre de veintinueve metros, se cubre por una sucesión de bóvedas en forma de concha, que se continúan en la cubierta del balcony donde llaman la atención las estrellas y la luna que cubren la iluminación y permiten aparentar estar disfrutando a cielo abierto. 

Todos los detalles fueron cuidadosamente diseñados según los códigos del estilo de construcción y los dictámenes de la tecnología más avanzada del momento, dando como resultado un conjunto sumamente atractivo que aún hoy conserva su vigencia. Diseñado inicialmente como cine teatro, acorde con los intereses de la época, incluyó espectáculos en su programación desde septiembre de 1941.  

Por su escenario han desfilado desde entonces a la fecha, figuras importantes del mundo musical y del espectáculo, tanto cubanos como extranjeros, lo cual, junto a la calidad de sus producciones, le ha ganado un lugar en el respeto y la preferencia del público y la crítica. Conciertos, recitales, zarzuelas, operetas, óperas, espectáculos humorísticos, dramas, comedias, variedades, revistas musicales, temporadas danzarias y circenses, y grandes eventos nacionales e internacionales, han completado una programación que tendrá inscritos para siempre nombres como los de González Mántici, Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Rodrigo Prats, Adolfo Guzmán, Julio Cuevas, Mario Ruiz Armengol, Luis Alcarás, Chucho Valdés, Juan Formell, Las Anacaonas, Pedro Vargas, Pedro Infante, Rita Montaner, Moisés Simons, Ester Borja, Zoila Gálvez, Rosita Fornés, María de los Ángeles Santana, Lola Flores, Felo Bergaza, Orlando de la Rosa, Isolina Carrillo, Elena Burke, Benny Moré, Adalberto Álvarez, Josephine Baker, Alfredo Sadel, Bola de Nieve, Marianela Bonet, Luis Trápaga, Ramiro Guerra, Carlos Pous, Enrique Santiesteban, Los Chavales de España, René Cabel, Los Panchos, María Luisa Landín, Tito Guizart, Toña la Negra, Sara Montiel, Libertad Lamarque, y muchos más.

Su historia muestra además una vieja tradición que ha marcado desde siempre su trayectoria: la de servir de cuna para probar y sustentar a verdaderas estrellas. Sin temor alguno, su escenario se ha llenado de gloria presentando a los grandes y a los nuevos en producciones para recordar, que han dejado anécdotas valiosísimas en la memoria de los artistas y del público; por traer algunas de ellas al azar, viene a la memoria una Lola Flores atónita que solo pudo pronunciar par de palabras obscenas entre número y número, ante la reacción de un público que la aclamó en Cuba, en el Teatro América, y reconoció en ella la gran artista que era, en su camino a México, recién descubierta por Agustín Lara, mucho antes de conseguir gloria y fama; o una Libertad Lamarque literalmente sacada en hombros del escenario por los asistentes a su presentación y llevada así hasta el cercano Hotel Lincoln donde se hospedaba.

Actores, actrices, cantantes, comediantes, artistas circenses, músicos, guionistas, coreógrafos y directores acudieron y acuden a él a probar sus armas frente a un auditorio, de público muy especial, que lo colma función tras función.

Así, el mundo del espectáculo brilla siempre entre sus paredes. En 1991 se reconoce y se caracteriza definitivamente como el Teatro de Variedades de la Ciudad de La Habana, y es devuelto a su estado original, luego de un riguroso estudio y restauración que más que ello constituyó un gran mantenimiento a sus elementos de origen en buen estado de conservación. En la actualidad, trabaja en varias líneas de espectáculos, acorde a su tradición; asume Festivales, Concursos, y Eventos Nacionales e Internacionales, celebra fechas señaladas, y establece convocatorias para guiones, y para sus cursos, seminarios y talleres; sigue promoviendo a figuras nuevas y talentos, con lo que trata de estimular la creación para el género musical. Cuenta con un staff muy completo y capáz con el que asume cualquier tipo de espectáculo, y día a día honra, y hace crecer, con el resultado de su esfuerzo, el prestigio nacional e internacional con el que desde hace mucho cuenta.