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Domingo, 04 Agosto 2013 20:00

Oscar Valdés, el señor de los tambores

 "Yo nací aquí en Pogolotti, barrio de obreros y de folklor por completo, aquí se dominan todas las artes afrocubanas y por supuesto siempre tuve inclinación  por la música y fundamentalmente  la percusión por tradición de los Valdés".

 "Por situaciones muy precarias en aquella época,  con apenas ocho años tuve que ponerme a trabajar limpiando zapatos en un sillón en la esquina de 57ª y 92, la vida me dio la oportunidad de conocer a Fermín, Gustavo y Pililí maestros de percusión religiosa y tocadores de Batá y rumba de cajón, me llamaron mucho la atención y el maestro me dijo: Antes de tocarlos tienes que aprender a fabricarlos pues se hacían rústicamente con paños calientes y cabillas afiladas".

 "Después de aprender como se hacían aprendí a tocar los tres tambores Batá: el Illá, el Itoteles y el Okonkolo puesto que estos instrumentos cambian con los cantos religiosos.".

 Nos cuenta Oscar que su padre vivía en Buena Vista y trabajaba en el cabaret Montmatre y en una ocasión en que fue a visitarlo, teniendo ya doce años, se  encontraba ensayando con la orquesta y se arrodilló encima de un tambor batá y le puso ritmo a lo que estaban ensayando e inmediatamente  su padre exclamó: "Coño pero ya tu tocas".

 Así las cosas  su padre le compró una guayabera y le dijo que fuera a practicar al cabaret La Campana de Infanta y Manglar donde tocaban su tío Marcelino y Guillermo Barreto, de esa manera comenzó realmente su vida profesional aún siendo un niño.

 Se forjó en la paila y el bongó y tocó en muchos centros nocturnos e incluso llegó a convertirse en el baterista de la banda de Benny Moré con la salida de Rolando Laserie de la orquesta. Al triunfo de la Revolución en 1959 comienza a trabajar en la Banda del  Estado Mayor del Ejército Rebelde  e integra el coro  junto con Enrique González Mantici, Valdés Arnau  y Manuel Duchesne Cuzán.

 A su salida de la banda se reintegra a la orquesta de CMQ, hoy ICRTV y realiza su primera gira internacional por Japón y a su regreso comienza a tocar con la Sinfónica Nacional el tímpani y la percusión cubana.

De la MODERNA a IRAKERE

 "En el año 1967 entre en la Orquesta Cubana de Música Moderna junto a varios de los compañeros que después integramos el grupo Irakere y te estoy hablando de Carlos Emilio, Averoff,  Carlos del Puerto y por supuesto Chucho Valdés.  Verdaderamente ya en el año 70 la Orquesta había cumplido el rol para lo que fue formada y dada las inquietudes que siempre tuvimos Chucho y yo y después de la experiencia de la agrupación de Free Jazz creada por Paquito de Rivera ya por el año 1972 yo le sugerí a Chucho la creación de un grupo, puesto que yo tenía la fusión exacta para lograr un estilo propio basado en ritmos afrocubanos".

 "Comenzamos a ensayar en la cocina de la casa pero no teníamos nombre  y encontramos que en lengua mandinga Irakere es una mezcla de vegetación en confusión, algo así como un monte de marabú que resulta verdaderamente  impenetrable y así surgió".

 "Chucho era el genio que generaba las ideas musicales y yo las aplicaba a la percusión usando tambores batá, arará, abakuá y chekeré". Indudablemente  "Bacalao con pan" fue la obra cumbre de Irakere, un poco el opening de la naciente agrupación, para este propósito le pidieron a Oscar que pusiera su voz afro en el montuno y así dar paso a los coros, en principio se negó aduciendo que el era cantante de guaguancó de calle pero en resumen se convirtió en el cantante de Irakere... "Espinosa del Lírico me aconsejó que hacer para colocar el diafragma y también recibí  atención de un médico para las cuerdas vocales".

 "Definitivamente llegó el momento de abandonar Irakere, porque cuando se formó el grupo se hizo un convenio de hermanos, de verdaderos amigos, pero Chucho comenzó a cambiar y ya tenía otras ideas".

 Después del año 95 comenzó a trabajar con sus hijos Oscarito y Diego baterista y bajista respectivamente y acompañaron a Silvio Rodríguez en varias de sus presentaciones. "Comencé a trabajar mas lo cubano y lo afro y surgió Diákara.

 Con el sueño de grabar un disco Orisha con afro jazz logró  "Leyenda viva" de la Bis Music, ganador del Premio Especial del Cubadisco 2010.

 En estos momentos el maestro Oscar Valdés imparte clases a estudiantes de muchos lugares del mundo en su propia residencia de Pogolotti.

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